Para quien me conoce de mucho tiempo y a fondo puede que esto no sea novedad. Pero por primera vez siento que he perdido el rumbo totalmente: estoy en el punto en que siento la desconexión, oficialmente estoy fuera del mundo, pero esta vez estoy ciego, estancado, reducido, aplastado. Resumiendo: abatido…
No puedo culpar a nadie. Son mis acciones y decisiones y/o la falta de estas las que me trajeron hasta aquí, pero hay cosas que no dejan de doler: separarme es una de ellas… Necesario, sí, pero no sé si aturden más los hechos que los recuerdos… La bestia, mi bestia, salió como nunca antes: poco a poco perdí la paciencia y la fe y se me fue acorralando… Hasta el punto de buscar una salida o hacerla…
Cuando las palabras no pueden decirse o se sacan fuera de contexto, resulta complicado hablar: Me alejé una y mil veces, pero no fue suficiente, no había espacio, no encontré el silencio necesario. Me fui unos días de casa y regresé más o menos en paz, pero algo ya se había roto y no tenía reparación… Y luego la guerra y la bestia todo, todo en un segundo…
Con el paso de los días conocí la casa en silencio, con las cosas que están y las personas que no… Dolió pero no gemí, no grité, no maldije. Solo abracé el silencio y asumí que con el paso de los días todo iría a un nuevo destino sin ti…
Pero luego mi humanidad, que no es poca, me invitó a visitarla, a reconocerla tan frágil y tan pequeña como es, como soy. Y todo comenzó de nuevo cada vez peor, cada más grave y yo tardé en pedir ayuda. Mi careta de indestructible, soberbio y orgulloso cayó a pedazos…Luego vinieron la demencia, la noche, el trasnocho, la inmovilidad, la locura y el dolor más allá del físico…
Hoy mi salud mermada camina lento hacia su recuperación, pero en algún punto del camino me perdí y aun no me encuentro. Me resulta difícil seguir, aunque tengo claro que el mundo y el tiempo seguirán sin mí y en cierto punto debo retomar mi andar, aun no se bien cómo ni cuándo, ni con que cicatrices a cuesta, ni a qué precio…
Estas letras ahora, más que ser un lamer mis heridas, son una terapia autoimpuesta, una búsqueda del hilo que me lleve de nueva cuenta hacia el mundo…En silencio se puede gritar sin que nadie te vea pero no me es suficiente para desahogar el exilio, así que estas letras son la salud y la paz que no tuve otros días y que con el tiempo sean menos lastimeras que estas y aclaro que no busco perdón ni conmiseración alguna. Pero para algo han de servir en medio de esta noche oscura y que al final de todo me lleven a mi liberación.
Es cuanto….

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